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La Salvia greggii blanca (también conocida como Salvia greggii 'Alba' o salvia de otoño blanca) es un arbusto perenne de porte bajo, altamente valorado en paisajismo por su rusticidad, bajísimo mantenimiento y floración continua desde la primavera hasta las primeras heladas del invierno.
Características principales
Requerimientos de cultivo
Luz: Requiere pleno sol para florecer en abundancia. Puede tolerar media sombra, pero su estructura se volverá menos densa
Suelo: Es fundamental que tenga un excelente drenaje. Prefiere suelos sueltos, arenosos o pedregosos y sufre mucho en tierras arcillosas que retienen humedad
Riego: Bajo a moderado. Una vez establecida es sumamente resistente a la sequía. Evita por completo el encharcamiento
Resistencia al clima: Soporta muy bien el calor extremo. Tolera heladas moderadas de hasta -7 °C o -12 °C (según la variedad); en inviernos crudos puede perder la hoja, pero rebrotará con fuerza en primavera
Para evitar que se vuelva leñosa, desprolija o "paluda" (con tallos largos y pelados), requiere dos intervenciones básicas:
Poda de fin de invierno: Realiza una poda drástica a fines del invierno (dejándola a la altura de un puño o unos 15-20 cm del suelo) para forzar brotes nuevos, compactos y vigorosos desde la base
Poda de verano (opcional): Un pequeño recorte a mitad de su altura en los meses de verano estimula una segunda oleada masiva de flores hacia el otoño
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La Salvia greggii blanca (también conocida como Salvia greggii 'Alba' o salvia de otoño blanca) es un arbusto perenne de porte bajo, altamente valorado en paisajismo por su rusticidad, bajísimo mantenimiento y floración continua desde la primavera hasta las primeras heladas del invierno.
Características principales
Requerimientos de cultivo
Luz: Requiere pleno sol para florecer en abundancia. Puede tolerar media sombra, pero su estructura se volverá menos densa
Suelo: Es fundamental que tenga un excelente drenaje. Prefiere suelos sueltos, arenosos o pedregosos y sufre mucho en tierras arcillosas que retienen humedad
Riego: Bajo a moderado. Una vez establecida es sumamente resistente a la sequía. Evita por completo el encharcamiento
Resistencia al clima: Soporta muy bien el calor extremo. Tolera heladas moderadas de hasta -7 °C o -12 °C (según la variedad); en inviernos crudos puede perder la hoja, pero rebrotará con fuerza en primavera
Para evitar que se vuelva leñosa, desprolija o "paluda" (con tallos largos y pelados), requiere dos intervenciones básicas:
Poda de fin de invierno: Realiza una poda drástica a fines del invierno (dejándola a la altura de un puño o unos 15-20 cm del suelo) para forzar brotes nuevos, compactos y vigorosos desde la base
Poda de verano (opcional): Un pequeño recorte a mitad de su altura en los meses de verano estimula una segunda oleada masiva de flores hacia el otoño